Opinión: Don’t burn, be moe!

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A veces, la peor faceta de un mundillo está en sus propios fans. Y a veces, odio sobremanera a los otakus y al fandom en general. Esto no es una declaración de guerra, si no un simple desahogo público de lo que llevo viendo muchos años en esta afición.

Falta de humildad, respeto y sobre todo un grave caso de egocentrismo. Dice el refrán “dime de qué presumes, y te diré de qué careces”, un consejo popular que es fácil desoír si nos dejamos llevar por ese ansia tan humano de aparentar y demostrar. Cualquiera que tenga experiencias personales en este mundillo habrá escuchado (o leído) en más de una ocasión frases como:

  • Estoy viendo todos los animes de la temporada.
  • Tengo 999 figuras de tu tía la Loli.
  • Tengo dos ediciones sin desprecintar de Tu-puta-madre Fantasy VII.
  • He visto todo lo de David Lynch… subtitulado en checo.

Etcétera. Y a priori, estas frases no tendrían por qué tener una doble lectura. El problema viene cuando el emisor de dichos ejemplos se llena la boca al decirlos con auténtico orgullo como si acabara de sacar de un incendio a un bebé y dos gatitos.

Y ahora, un sector de lectores se levantará y aplaudirá por lo que claramente resulta el descubrimiento del siglo, pues está claro que no es nada normal ser egocéntrico y presuntuoso en los tiempos que corren. No sé si se habrá notado el sarcasmo, pero el caso es que cuanto más se sumerge alguien en una afición, más intenta demostrarlo por razones de apariencia y problemas de autoestima. Lógicamente, no todos los otakus son así, pero la prepotencia que caracteriza a muchos de ellos es suficiente como para que cualquier domingo me entren ganas de salir a la calle con una escopeta.

Lo sé, soy muy irascible, pero realmente parece que hay gente opositando para llegar a ser el súmmum del egocentrismo otaku, demostrando de todas las maneras posibles lo “friki” que es uno. “Cualidad”, por otra parte, sin mérito alguno, pues los “logros” de serlo responden a cuestiones de una gran cantidad de tiempo libre o de dinero, y ninguna personal. De ahí que antes remarcara este fenómeno como “problemas de autoestima”, pues este tipo de gente necesita reafirmarse o hacerse valer de algún modo. Aunque personalmente, diría que resguardarse tras el número de series o videojuegos completados es una manera bastante triste de buscar una personalidad.

Pero a esta fauna se le une otra peor todavía: los que se creen el alma de la fiesta. A pesar de que estoy de acuerdo con eso de “más vale tarde que nunca”, me sorprende leer o escuchar a gente regodearse en lo bueno que es cual o tal proyecto de hace siglos. No hay nada malo en ver o leer obras antiguas y luego opinar sobre ellas, por supuesto que no (de hecho, lo más normal es hacerlo y a mí me gusta); pero una cosa es eso y otra hacerlo como si tú fueras el descubridor del invento. Por ejemplo, conozco a una persona cuya película favorita es (supuestamente, yo no lo me lo creo) Nosferatu, largometraje mudo de 1922. El discurso del personaje es para escucharlo, como si el propio Murnau le hubiese mostrado en primicia el proyecto para pedirle su beneplácito. Todo sea para demostrar lo interesante y profundo que es uno, porque lo retro y lo “viejuno” están de moda. Y curiosamente, éstas son las típicas personas que echan en cara que llegues tarde a la fiesta o que dejan claro todos los años que llevan acumulados de una afición. Todos hemos sido pioneros de algún fandom, y yo al menos no necesito poner en mi curriculum la de franquicias que me interesaron antes que a mi círculo de conocidos. No necesito (ni quiero) demostrar o ir anunciando mis aficiones, porque éstas no me definen, son sólo un entretenimiento y las vivo para mí, no para los demás. Y sobre todo: no se puede ser el primero en todo, y donde las dan, las toman. Es absurdo presumir de ser el primero de la fila cuando en otras tantas siempre estaremos los últimos.

Aunque todo este empacho de egocentrismo deriva en otro tipo de otaku: aquél que se indigna cuando ve crecer el fandom de sus series o juegos favoritos. Y es que existen aquellos que se creen en posesión de los derechos de los productos que ellos mismos consumieron después que muchos otros, y sueltan bufidos o balbuceos varias cuando, por ejemplo, una visual novel se hace famosa tras su adaptación animada (¿alguien dijo Steins;Gate?). Nunca he entendido esta actitud. ¿Lo normal no sería alegrarse por el apoyo que ha conseguido aquello que te gusta? ¿No es mejor porque así tienes a más gente con la que hablar sobre ello?

Todo se resume en lo de siempre: monóculos y gafas de pasta (parece que nos pagan por decir esa palabra). Señores y señoritas aficionados a cualquier cosa, escriban un libro, tengan un hijo o planten un árbol. Esas cosas sí que son motivo de orgullo, y no tener 800 animes en MyAnimeList o haber completado un maratón de cine soviético.

Irónicamente, la gente que más sabe de un tema es la que menos suele hablar sobre el mismo, pues sólo lo hace cuando la conversación se desvía por esos derroteros y no por la simple afición de escucharse a sí mismos. E irónicamente, me acabo de dar cuenta de lo presuntuosa y poco humilde que es esta entrada. Cosas que pasan, yo también tengo mis malos momentos, pero al menos sé cuál es el camino correcto: disfrutar sin que importe qué dicen los demás.

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5 pensamientos en “Opinión: Don’t burn, be moe!

  1. Quizás es que hay gente que no tiene nada más en la vida, por eso se comporta de esa manera, buscando la admiración de los demás.

    Personalmente, el caso de las personas a las que les molesta que hago se haga famoso nunca lo he entendido. Casi pareciera que quieren que se mantenga como algo casi desconocido, de lo que sus creadores no podrían comer y por lo tanto acabarían abandonando. No tiene sentido XD

  2. Yo he tenido muchos momentos de vergüenza ajena con el fandom, tanto el que vá de coneisseur como el otaku que se cayó en una marmita de cocaina de pequeño, en ambos casos solo veo una necesidad de llamar la atención que no comparto.

    Hay más cosas de que hablar, hay que ser consciente de cuando estás aburriendo o cargando a la gente con tus rollos y tener claro que en el mundo hay más cosas y que lo que te apasiona a ti a otro se la puede traer más bien flojiina. Yo me estoy viendo todas las series de Kamen Rider porque me distraen (y mira que algunas son soberanas mierdacas) y vamos, si saliera el tema para conversar con alguien que no conoce la serie solo se me ocurren un par de frases y en plan miratela si quieres, pero vé preparado XD

    El de Nosferatu me imagino que se habrá visto la película “La sombra del vampiro” y se habrá flipado solo… Mira, otro ejemplo, yo solo tengo un amigo con el que me atrevería a hablar de expresionismo alemán en cine (y si, es un tema que me gusta porque lo toqué bastante en la carrera), y es porque sé que también le gusta Murnau y Fritz Lang, pero no me atrevo a torturar a nadie más contandole lo nazi que era Thea Von Harbou, me sentiría gilipollas XDDD Debe ser algún rollo de psicopatía o de falta de consideración creo yo…

  3. No quiero sonar psicólogo con el comentario, pero todo lo que acabas de describir tiene un nombre: adolescencia.

    Porque básicamente es eso, una búsqueda de la identidad que se plasma en querer figurar a través de un molde preestablecido (como ser “otaku”, por ejemplo) o trascender con cosas banales (como ver ciento y pico animus, por ejemplo) que para el que las vive son importantes, pero cuando te haces más viejo notas que son ridículas y vergonzosas. Obviamente eso es molesto para cualquiera y lo comparto, pero es normal que ocurra y todos (y aquí no se escapa nadie, incluyéndome) han pasado por esa etapa de darle demasiada importancia a los gustos personales y ponerlos a la par con los logros personales.

    ¿Está mal? Claro que no, ni tampoco lo veo como una falta de autoestima (obviamente eso varía en cada persona y no se generalizar de forma tan barata), porque son etapas que hay que quemarlas con el tiempo y analizar después qué tan importante era seguir acérrimamente un hobby. Si la cosa va para largo y vemos que a los 30 años es más importante ver ciento y pico animus que obtener un título profesional y ser un hombre productivo y de bien, la cosa cambia.

    Fuera de eso, los fandoms siguen siendo cosa del diablo. Gracias.

  4. OLE, cuanta razón. Ayer precisamente lo comentaba con una amiga. Pero para los hobbies y para todo, muchas veces el que más habla es incluso el que menos idea tiene (conozco de primera mano a un persona que se las da de experta en El Señor de los Anillos y cuando nos da la charleta sin haberse leido todos los libros que dice haberse leidoy s inventa cosas le apretamos bien las tuercas xD)

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