Televisión: Buenas Noches y Buenafuente

Siete semanas, siete programas. Eso es lo que ha durado Buenas noches y Buenafuente, el que era el nuevo programa de Andreu Buenafuente. Que, teniendo en cuenta los 964 “episodios” del anterior programa, se antojan demasiado pocos para sus fans como yo.

Aunque debo decir que el formato de BFN me gustaba más que el de éste, quería ver cómo evolucionaba el nuevo y hasta dónde podían llegar. Pero se ve que el resto de mortales no pensaba lo mismo, porque la falta de audiencia ha conseguido que Buenas noches y Buenafuente dure un suspiro en Antena 3.

Si el programa era bueno o malo sólo corresponde decidirlo al gusto de cada uno, pero lo que es innegable es que necesitamos a Buenafuente en televisión de alguna manera u otra. No me cabe duda de que, entre toda la ponzoña que es la telebasura, existen programas de calidad; pero El Terrat es un buen equipo y creo que todavía puede aportar cosas diferentes a la televisión española (prueba de ello ha sido el programa final de Buenas noches y Buenafuente).

En cuanto al programa en sí, decir que me gustaba bastante la idea de parodiar películas. Sin embargo, el resto de cambios no me terminaban de convencer y se echaba de menos a Ana Morgade, quien durante la última etapa de BFN demostró ser una pieza importante del programa a pesar de tener días mejores que otros. En definitiva, en este nuevo programa potenciaron los puntos que, a mí personalmente, menos me gustaban: invitados (que son un arma de doble filo, porque no todos son interesantes y un soso estropea cualquier entrevista buena), canciones de letra jocosa e imitaciones (que no sean de Berto). Y es que al final se acortó la variedad para alargar estos espacios, cuando la magia siempre ha estado en el propio Buenafuente y colaboradores (por no decir Berto directamente). Lo que siempre había molado de BFN eran las secciones “espontáneas”, las intervenciones (a veces improvisadas) de Buenafuente y Berto, la infinidad de secciones con la que nos sorprendían cada semana (Boas noites, Cuarto y Mitad, Redecillas, etc)…

Pero es muy fácil anclarse en lo que funciona y comprendo que el equipo decidiera cambiar por la paliza que es llevar un programa diario durante seis temporadas. Lo difícil es intentar cambiar y seguir gustando. ¿Que no se ha conseguido? Eso es evidente porque el programa ha quedado suspendido. Pero sinceramente espero que Buenafuente vuelva (con Berto) a la televisión dentro de poco porque era una de las pocas razones que tenía para encender el susodicho aparato. Yo al menos le estaré esperando como buena seguidora y fangirl.