Anime: Ping Pong The Animation

Anime Ping Pong The Animation

Ping Pong The Animation

  • Título original: ピンポン THE ANIMATION.
  • Estudio: Tatsunoko Productions.
  • Capítulos: 11.

Aunque Yojouhan Shinwa Taikei (The Tatami Galaxy) me enamoró en su momento, Masaaki Yuasa no es un director que me apasione precisamente. Reconozco su talento y me alegré de que su proyecto crowdfunding (Kick-Heart) consiguiera el apoyo necesario para salir adelante, pero tampoco voy a catalogarme como la fan número uno del animador.

Con todo, creo que con Ping Pong The Animation me he acercado un poco más a su persona a pesar de tratarse de un anime que adapta el manga homónimo de Taiyo Matsumoto. Y es que Yuasa ha conseguido con esta serie crear un proyecto propio y bastante personal, o ésa es la sensación que me ha transmitido.

Emitido en el bloque televisivo de Noitamina, Ping Pong nos cuenta la historia de dos amigos que comparten una pasión: el tenis de mesa. Ellos son Peko y Smile, dos chicos de instituto como la noche y el día que sólo tienen en común un talento innato para este deporte, pues mientras Peko es risueño e incluso pretencioso, Smile no muestra abiertamente sus emociones. Sin embargo, todo cambiará con la llegada de nuevos jugadores y nuevos retos que sacarán a relucir el verdadero potencial de ambos.

Visto así, Ping Pong puede parecer un simple spokon, una historia centrada en el deporte. Y aunque ésta sin duda es su base, esta obra tiene mucho más que ofrecer y su verdadero punto fuerte está en el mensaje que nos cuenta a través del tenis de mesa como punto en común de todos sus personajes. En Ping Pong hay intensos partidos de ídem, pero lo realmente importante no es el resultado de los mismos, sino lo que sus protagonistas aprenden sobre sí mismos al practicar este deporte. En ese sentido, la historia humanista de Ping Pong me ha encantado, y he disfrutado mucho viendo la evolución de Smile y Peko, sobre todo del primero (aunque personalmente Peko me gusta más).

Ahora bien, hay otro factor que se debería tener bastante en cuenta a la hora de hablar de este anime y es su estilo artístico. Como he empezado diciendo, esta adaptación corre a cargo de Yuasa, alguien que impregna sus obras de un estilo único y que muchos no son capaces de aceptar por lo arriesgado de su creatividad. Ping Pong no tiene unos diseños ni un dibujo ni una animación de anime estándar y comercial; sino que se mueve con un motor tan personal como es la capacidad creativa de su director. A ciertos espectadores este tipo de producción les podrá parecer deficiente, pero lo que Ping Pong no tiene en calidad técnica de dibujo o animación lo gana con creces en planificación y realización de storyboards, siendo su presentación muy parecida al del manga.

En definitiva, Ping Pong The Animation es una serie pensada para los amantes de los deportes, las historias humanistas o las producciones de animación cuasi experimental; aunque yo la recomendaría a cualquier fan de la animación en general.

 

Nota final en MAL: 8.

J-Drama: Frenemy: Rumble of the Rat

Frenemy

  • Frenemy: Rumble of the Rat
  • フレネミー ~どぶねずみの街~ (Frenemy ~ Dobunezumi no Machi!)
  • 12 episodios (20 minutos)

Lo cierto es que no soy muy amiga de los dorama japoneses. He visto unos cuantos, sí; pero no puedo considerarme fan del género. No obstante, Frenemy: Rumble of the Rat llegó a mí por circunstancias de la vida y la verdad es que no me ha parecido una mala serie en absoluto.

Su historia está protagonizada por dos amigos de la infancia que, interpretados por dos miembros de Exile, el archiconocido grupo musical japonés, son separados en su juventud tras la muerte del padre de uno de ellos. Así, Natsuo (Shokichi) pasará a estar solo en la vida, teniendo la esperanza de reencontrarse de nuevo con su hermana pequeña a pesar de convertirse en todo un delincuente. Con todo, Natsuo vuelve a verse años más tarde con Wataru (Naoto), su viejo amigo, en un club de compañía que ahora regenta bajo el liderazgo de un pez gordo de los bajos fondos de la ciudad. Todo ello mientras una investigación policial se está llevando a cabo para destapar una red criminal que encierra más de un secreto vinculado al vicio de las apuestas.

Como se puede ver, Frenemy tiene una trama más que típica en donde es protagonista el mundo criminal japonés. Sin embargo, todos los clichés de la serie se enmascaran bastante bien con una cuidada realización. No hay que perder de vista que nos encontramos ante una serie japonesa para televisión de doce episodios, pero sale bien parada en sus limitaciones y, en conjunto, termina siendo un j-drama entretenido en caso de que al espectador le guste el contexto de su mundo oscuro (dulcificado, eso sí).

En cuanto a las actuaciones, hace tiempo que me resigné a la idea de dejar de evaluar la capacidad de los actores japoneses. No sé cuándo se supone que están actuando bien, cuándo mal o cuándo, simplemente, hacen lo que los espectadores japoneses esperan de ellos. Como en todo, los japoneses tienen su propia forma de hacer las cosas, y el mundo de la actuación no es una excepción. A pesar de que para mis estándares sí salvaría un par de actuaciones en Frenemy (la de Shokichi desde luego que no), puedo escurrir el bulto diciendo que las actuaciones en este caso no se desmarcan de lo ya visto en otros productos japoneses de imagen real, así que los habituales de los j-drama sabrán perfectamente qué esperar en este sentido.

En definitiva, y a pesar de que se me ocurren mejores proyectos de este género criminal, Frenemy puede ser una buena serie para los seguidores del j-drama o los fans de Exile, sobre todo para aquellos que quieran ver a Shokichi y Naoto marcando músculo y enseñando pechito.

Anime: Ore no imouto ga konnani kawaii wake ga nai.

Manami se merece una estatua y más

Manami se merece una estatua y más

Ore no imouto ga konnani kawaii wake ga nai. (Oreimo S2)

  • Título original: 俺の妹がこんなに可愛いわけがない。.
  • Estudio: A-1 Pictures.
  • Capítulos: 13 + 3 OVAs.

Cuando comencé este anime en 2010 con su primera temporada, esperaba una serie de comedia otaku. Y ahora, 32 episodios después, Oreimo ha acabado con cualquier esperanza que pudiera tener en los harén de comedia (si es que alguna vez tuve alguna) o las adaptaciones de novelas ligeras aleatorias pensadas para gustar al gran público otaku.

No me detendré en cuestiones morales, pues con analizar de soslayo su pobre guión me basta y sobra. Comenzando por una denigración absoluta de la figura de la mujer y continuando con un discurso barato del incesto, Oreimo se desmarcó de la comedia para pretender mostrar una “historia de amor” emotiva y bien desarrollada cuando, en realidad, estábamos siendo testigos de las ilusiones de cualquier otaku medio. Su gama de desquiciantes personajes, empezando por los dos protagonistas, pone la puntilla a una serie que se me ha hecho cuesta arriba de ver por sus estúpidos gags basados en comprobar qué seiyuu podía gritar más alto.

En definitiva, una franquicia para echar al váter y tirar de la cadena sin mirar hacia atrás. Espeluznante.

Nota final: 3.